continuación…
Decidme ahora vosotras, Musas, que inspirais la voz del aedo,
cuántos valerososo hombres y peluches animosos
fueron objeto de la lujuria de Espinete pinchudo
y cuántos, por el contrario, prefirieron el fornido abrazo
de don Pimpón de gorro ampuloso.
Mi lengua y mi voz no podrían enumerar
tamaña cantidad de encuentros furtivos,
así que vosotras, hale, inspirad mi canto dulce
como las tortas de Chema el panadero.
Sandra
10 Marzo 2006 - 12:45pm
optime optime! Esto hay que terminarlo, promete. A ver si esta tarde me inspiro yo un ratillo…