El canto V
24 Abr 2006, 4:45 pm
El quinto narra la disputa de Espinete y don Pimpón por el banco del parque de la esquina, la doncella Matilde vuelta fría roca, el dolor y la cólera del erizo y la venganza anidando en el corazón espinudo.
Don Pimpón, en su huida tramposa
dio la vuelta en su mano a los ojos
de la testa de [...]
Por Aglaofame
He aquí al doblete femenino de aquel que (cuenta Proclo) iniciara a Pitágoras en los muy sagrados misterios de Orfeo. Por ello, tal vez, funciono con otros pseudónimos como Rositágoras o Roságoras, según tenga el día ateo o místico pues todo, creedme, está ligado.
Mientras espero el perdón de Perséfone y, como los demás bacos, recibir el nombre de héroe, dedico mi vida, energías y neuronas a autores raros, barrocos, ingentes y contagiosos. Si no me gano así los sotos y las praderas, ya me diréis cómo.
Navega por el sitio
Navega por la sección Espineteida
Entradas relacionadas
El quinto narra la disputa de Espinete y don Pimpón por el banco del parque de la esquina, la doncella Matilde vuelta fría roca, el dolor y la cólera del erizo y la venganza anidando en el corazón espinudo.
Don Pimpón, en su huida tramposa
dio la vuelta en su mano a los ojos
de la testa de Triqui, asesinos
que a la amada Matilde volvieron de roca.
El pinchudo rugió con fiereza,
como cuando el erizo campestre
de eris llena sus pulmones
y se revuelve furioso.
Ya no es erizo, sino bacante extasiada
que en el bosque avellanas devora,
las arranca de la mata y las desgarra
con dientes de equinodermo.
Con voz de nueve mil hombres,
sacudiendo el olimpo desde sus cimientos,
rugía Espinete acicateado de cólera,
queriendo arrasar el kiosco
y el local del panadero barbudo.