Liber IV (continuación)

17 May 2006, 11:26 am

De cuando Espinete, tras seducir a Ruth, planea abandonarla para liarse con Matilde, que se ha marchado del Barrio y anda de vendedora ambulante por los campos de Ausonia.
Mas la moza, presintiendo el engaño,
(pues ¿quién podrá engañar al que ama?)
antes de que suceda lo adivina
temiendo lo peor del Puercoespino.
La propia impía Fama ya le anuncia
que [...]

Por Sandrómaca

También conocida como Πότνια ὑπολογιστικῶν. Rubia escultural, 1,80 de altura, 22 añitos recién cumplidos, lista y maja donde las haya, buena cocinera y mejor conductora, muy apañaíta con las cosas informáticas, domina sus cinco idiomas (sin contar lenguas muertas), exiliada de momento inter improbos Britannos; y, en fin, siempre adorada por sus familiares y amigos en completa reciprocidad.

De cuando Espinete, tras seducir a Ruth, planea abandonarla para liarse con Matilde, que se ha marchado del Barrio y anda de vendedora ambulante por los campos de Ausonia.

Mas la moza, presintiendo el engaño,
(pues ¿quién podrá engañar al que ama?)
antes de que suceda lo adivina
temiendo lo peor del Puercoespino.
La propia impía Fama ya le anuncia
que el Muy Pinchudo ha hecho su equipaje,
y que incluso el pijama, y el gorrito,
y el bañador, los tiene empaquetados.
Enloquece la pobre, y encendida
vaga por la ciudad como bacante,
o como doctoranda que papiros
dervénicos u órficos tratara,
a las orgías sagradas y nocturnas
en clamor dionisíaco entregada.
En tal furor al Rosicler increpa:
“¿Disimular, malvado, te has creído
que podrás tu nefasto error huyendo?
¿Ni nuestro amor ni las largas sesiones
de sexo en la caseta te retienen?
¡Mira que yo me muero si me dejas!
¿A dónde vas, con la que está cayendo,
de noche y sin abrigo -que no tienes-?
¡Cruel! Pero las faldas de Matilde
sí que persigues, y si no es a ella
a cualquier otro ser perseguirías
fuera ya de peluche o tierna carne.
¿Acaso huyes de mí? Yo te lo ruego…

Tras largas súplicas y lamentos, concluye la nena:

¡Ay, mas si por lo menos un pequeño
ericillo me jugara por el Barrio,
hijito tuyo y mío, que en los pinchos
o o el ojo güero te me recordase,
no sería tu abandono tan malvado
ni yo me sentiría tan desierta!”
Había dicho. Y él, sin inmutarse,
continuó llenando sus maletas.

3 Escolios

  1. Aglaofame dice:

    Me encanta, me encanta. Voy a empezar a aprenderme versos ya mismo. Guau!

  2. Marquímedes dice:

    Me ha encantado tu nuevo fragmento. ¿Hay alguien tras la mención de la doctoranda órfica?
    Lo mejor, lo del gorro, pijama y bañador. Lo único que tiene, nada de abrigo.
    Es gloriso el epíteto Rosicler!
    ¿lo del padre de Vicki es para otro canto?
    beso

  3. Aglaofame dice:

    ¿Quién es Vicki?

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Nummariae coniunctiones

Hoc locum lectum est aput Ennium, sed nemo dicit hodie: Miscellania patella de rebus variis dicitur

Fragmenta Bobiensia. De Nomine, p. 542, l. 10 (Grammatici Latini ex Recensione Henrici Keilii. 7 1880)