16 Sep 2007 en Nugae · Por Anakínetos

Arqueología del disparate

Timarco lleva unos días pidiéndome que escriba algo, pero como estoy poco creativa he pensado que lo mejor era explotar el filón que ofrecen los exámenes de septiembre, que son una mina de diamantes en bruto.

Año 3007 - Las excavaciones que se están realizando en el recinto de la vieja Ciudad Universitaria han sacado a la luz restos de folios chamuscados con el logotipo de la Complutense. Parece tratarse de ejercicios escolásticos. La reunión de varios fragmentos permite hacerse una idea de los conocimientos que sobre la antigüedad grecolatina tenían nuestros antepasados, así como de la ortografía y sintaxis imperantes mil años atrás.

Al parecer, el poema épico era un tipo de narracción en prosa, como la nobela, que a veces comenzaba con un in medias res. Ovido escribió la Eneida, en doce capítulos, y luego, cuando murió, la publicaron unos amigos suyos. El protagonista de esta obra era Eneas, un héroe incapaz de tomar decisiones, o sea, un insoluto, pero Julio César, que había encargado la Eneida a Ovidio, no pretendía identificarse con él. Aunque era un déVil, Eneas se enamoró de Aris, la reina de Cartago, pero al final se Hechó a la mar, se casó con Faunia y consiguió encontrar el vellocino de oro, que era la finalidad de su viaje.

La tragedia griega era un estilo literario, en prosa, que comenzaron autores como Temis. Los orígenes de la tragedia eran personajes que bailaban en las fiestas patronales. Su función religiosa nace de cuando un sacerdote entabla una serie de diálogos con el pueblo. Un personaje se dirigió al público y hay surgió el primer actor. El número de coníferos aumentó según el momento y el autor. Después Aristóteles dio las pautas de cómo hacer tragedia. En época de Lisístrato el acreonte seleccionaba qué tragedias se representaban y el coreo las costeaba. En el teatro se podían ver obras como Las Antígonas. Las entradas estaban enumeradas y por ellas había que pagar dos óvulos. El “escenio” servía de vestuario. Esquilo venció en varias ocasiones, una de ellas con las Pérsicas, otra con su triología Penteo encadenado, Perseo liberado y la otra. Esta triología era trabajada, pero también las había libres. Esquilo no tuvo tanta suerte con Heuménides. Heurípides fue bastante innovador y presentó a Zeus como machina para explicar el destino de los personajes.

Para distribuir el trabajo del coro las obras se dividían en partes: prohemio, proscenio, epistodomos o epónimos, entástimos y éxodo.

¡Dios santo! No le extraña a uno que Pandora Habra (hasta 5 veces) la caja de los truenos. Así se escriVe la historia.

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