Canto XV. La patada postcoital
7 Octubre 2008
Investigaciones posteriores a los últimos hallazgos papiráceos y arqueológicos (cf. esto o esto otro, por poner dos ejemplos), han sacado a la luz varios fragmentos del Poema, conservados gracias a un palimpsesto del Cod. Vat. Lat. 3867 (s. V), que, por otra parte, preserva algo más dignamente los poemas virgilianos en capital rústica y bellamente iluminados. Siempre se había considerado que los dos últimos folios estaban peor preservados que el resto por lo borroso de la escritura, pero una más sagaz investigación y la utilización de las técnicas más modernas han llevado a dar con la verdadera causa del motivo: por debajo quedaban restos de un puñado de versos con muy mala letra y medio borrados, ya desde antiguo, obra probablemente de algún estudiante poco aplicado y amante del “pulp” avant la lettre, que borró lo que estaba copiando para evitar el castigo de su tutor.

Representación iconográfica habitual de Don Pimpón
En fin, sea como fuere, se ha podido leer el texto, no sin esfuerzo, y el resultado es un pasaje fundamental para entender la amplia repercusión que tuvo la Espineteida desde la Antigüedad, y que explica el tópico literario conocido como la patada postcoital, y de la que hasta la fecha no se había dado una interpretación satisfactoria. Es también importante porque aclara la relación que había entre Don Pimpón y el Marajá de Kapurtala, sobre la que tanto se ha discutido. Se han querido ver precedentes de este pasaje en la Telemaquia homérica, en el momento en que el joven hijo de Néstor, Pisístrato, que acompaña a Telémaco por el Peloponeso, es despertado por éste con un golpe repentino de buena mañana en toda la pierna. Que fuera o no postcoital la patada de la Odisea tal vez nunca podrá saberse, ya que Homero suele eludir los episodios que no le interesan de la historia que cuenta; pero el testimonio espinetédico no deja lugar a dudas, sobre todo por la naturaleza orgiástica del poema y su temática erótico-festiva.
Es altamente llamativo, sin embargo, que lo que se ha filtrado a la opinión pública sea una traducción al castellano (sospechosamente parecida a la traducción de Pabón de la Odisea) y no el texto original en cuestión; por lo que sigue abierta la quaestio spinetedica (también llamada spinossisima, que ni en esto son capaces de ponerse de acuerdo los estudiosos), sobre la lengua original del poema, su datación, autoría, número de cantos, etc.
He aquí lo rescatado del palimpsesto, que ha de situarse muy probablemente en el momento en que Don Pimpón, que había viajado a otras tierras para alistar aliados contra Espinete, recibe la visita en sueños de Palas Atenea para convencerle de que vuelva, ya que el espinado está devastando los recursos del barrio, arrogante, aprovechando su ausencia.
Iba Palas Atena a los campos de Sésamo en busca
de Pimpón, peluchote rijoso, y ansiosa quería
avivarle el recuerdo y hacerle volver hasta el Barrio.
Encontróle durmiendo en compaña del recio bigardo
Marajá venerable y señor del país Kapurtala;
descansaban los dos en el atrio del gran Conde Draco,
y el Marajá roncaba con un sueño suavísimo, un sueño
de otra parte negado al Ceporro: en vela teníanle
a través de la noche divina los graves cuidados
por su miembro. Llegándose díjole Atenea ojizarca:
«No está bien, ¡oh Pimpón!, que te pierdas errante tan lejos
ya del Barrio dejando allí bienes y, a más, a ese Erizo
de tan gran arrogancia que habrá de comértelo todo
repartiendo tu hacienda y gozando tus ligues él solo.
Ya no quedan condones que valgan en toda la zona
y Espinete ha formado un ejército de locos secuaces…(Laguna borrada de quince versos)
Otra cosa te voy a decir, tenla tú bien presente:
los más bravos de aquellos galanes están apostados
entre el parque y el puesto de chuches guardando el camino,
pues te quieren matar sin dejarte volver a tu casa.
No lo harán, bien seguro; si vuelves ahora primero
detendrás sus orgías y luego verán que quien manda
es Pimpón el ilustre que vence a maromos sin cuento.(Otra laguna de diez versos)
Tal diciendo partió al ancho Olimpo. Don Pimpón entonces
al de Kapurtala le dio con el pie, despertólo del sueño
tan gustoso en que estaba roncando y le habló de este modo:
«¡Deja el lecho, Kapurtálida, amigo, Marajá mío, engancha
los caballos cascudos al carro, que presto partamos!»
Y el amigo, estirando los brazos, y apenas despierto,
le contesta: «Pimpón, bravo mozo, qué golpe me has dado,
me has dejado la pierna hecha polvo con esa patada,
no era así como anoche me dabas … »(Resto ilegible)
2 escolios
#1 POSTÓRFICA, 18 Octubre 2008, 6:16 pm ·
wapina, con lo mucho que nos ha gustado el canto XV, y aun no has recibido ningún escolio! la verdad es que has puesto el listón muy alto, de ahí seguramente la falta de comentarios. Yo sólo puedo decirte que ya me ocuparé yo de darle salida a esto igual que hice con las laminillas órficas jacobeas que usé para un examen de lectura de griego.
bss
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Noticias marginales
Escrito por Sandrómaca
Archivado en Espineteida
Etiquetado con marajá de Kapurtala
Tiene 2 escolios
Deja tú uno, o enlázanos desde tu sitio
#2 Sandrómaca, 18 Octubre 2008, 7:36 pm ·
¡Gracias, Postórfica! No pasa nada porque no deje nadie escolios, ya los dejarán. Pero tú ten cuidadín con lo que les llevas a los chicos, que esto les puede traumatizar de por vida…
El viernes te estuvimos esperando en la facultad para ir de cañas, y nos fuimos sin ti. A ver si la semana que viene podemos quedar, ¿no?
Besos, guapa.